Las escuelas, como centros educativos, no deben limitar sus funciones únicamente a la enseñanza de las diferentes materias. Deben ser escuelas equitativas que contribuyan a la felicidad de los niños para mantenerlos motivados e interesados en alcanzar sus objetivos. En este sentido, a continuación les queremos compartir algunas formas simples de cultivar la felicidad en los alumnos, las cuales pueden implementar los líderes escolares y los profesores.

Cómo hacer que los alumnos sean felices en la escuela

Y es que cuando los niños son felices, es más fácil despertar en ellos una actitud emprendedora, así como ayudarles a superar sus miedos, incrementar su autoestima y por supuesto proporcionarles bases solidas para que puedan convertirse en personas de éxito. Algunas de las cosas que podemos hacer para que sean felices incluyen:

Ir más despacio

En general, cuando vamos más despacio, es más fácil darnos cuenta de lo que sucede a nuestro alrededor, nos permite apreciar más cosas, hacer un balance de las relaciones, el aprendizaje y los objetivos. Todos de hecho podemos beneficiarnos de ir más lento, alumnos, profesores y directores. Existe una correlación directa entre nuestros niveles de satisfacción y el ritmo en el que desarrollamos nuestras vidas. En las aulas por ejemplo, esto podría ser simplemente, pasar más tiempo en una reunión con los estudiantes todas las mañanas o incluso hacer una pausa en la lectura de voz alta, o sencillamente tomar un par de minutos extras para participar en un juego de niños después del recreo.

Disfrutar de actividades al aire libre

Estar al aire libre, incluso si solo es por un par de minutos al día, puede contribuir a incrementar el bienestar de los alumnos. Al respirar aire fresco en el exterior, ellos pueden sentir los elementos en su piel, el calor del sol, el viento soplando, la humedad de la lluvia, es decir, todo aquello que nos conecta con el entorno natural.

Las actividades al aire libre pueden ser ideales para hacer una lectura en silencio y ayudar a incrementar los sentimientos de felicidad. Por otra parte, cuando el clima es cómodo, se pueden organizar reuniones en un lugar agradable como los jardines, incluso se puede ir un paso más allá y organizar excursiones para hacer senderismo y aprender un poco más de la naturaleza.

Mantener el cuerpo en movimiento

Mantenerse en movimiento ayuda a incrementar la felicidad de los niños en la escuela, incluso si no es posible salir del aula, se pueden incorporar rutinas de estiramiento, ejercicios rápidos y juegos, para hacer que sus corazones bombeen y saquen su energía. Hay que tener en cuenta que las horas de clase suelen ser prolongadas, por lo que es fácil para los alumnos distraerse y perder el enfoque al permanecer inmóviles. Al tener un par de minutos de movimiento, sus cerebros comienzan a producir las endorfinas necesarias para sentirse felices de inmediato.

Escuchar buena música

La música relaja y en un tono mayor, nos puede hacer sentir más felices. Se sabe que tiene un impacto positivo medible en nuestros cuerpos, llegando incluso a mejorar nuestro sistema inmunológico, reducir la presión arterial y mejor aun, disminuir la ansiedad. Reproducir música cuando los alumnos entran al aula, puede resultarles acogedor y además se puede crear un entorno mucho más positivo.

El canto

El canto nos obliga a respirar profundo, algo que nos hace sentir más felices. Si los profesores crean una rutina de canto para sus alumnos, esto hará que su cerebro libere endorfinas, lo que a su vez permitirá aliviar el estrés e incrementar el placer. Se pueden incluso usar canciones que se relacionen con el contenido que se está enseñando para que no solamente se sientan más felices, sino también para que recuerden mejor lo que están aprendiendo.

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