La organización del tiempo que usamos para conseguir aprender de manera eficaz resulta fundamental a la hora de entregarnos a las materias. A menudo pensamos en metodologías, formas de dar clase e incluso al tipo de alumnado que tenemos. Sin embargo, el primer punto de todos es vital si queremos hacer las cosas bien.

En este artículo queremos dar una serie de consejos para aprovechar el tiempo en el aula. El rendimiento en esas horas en que estamos recibiendo o impartiendo clase dependerá, entre otras muchas cosas, del tipo de organización que nos hayamos impuesto. A continuación, redactamos unos cuantos guiones para ir mejor.

Establecer objetivos

Para lograr un buen rendimiento debemos fijarnos una serie de metas con las que asegurarnos que la actividad es de lo más fructífera. Trazar nuestro propio plan de trabajo en el aula y programarnos cada uno de los puntos es una manera de obtener buenas garantías no sólo con respecto a los alumnos que formamos sino también con nosotros mismos.

Cuestión de prioridades

En ocasiones damos demasiadas vueltas cuando se trata a la hora de efectuar planteamientos obviando lo que realmente importa. La planificación no solo nos sirve para los objetivos que tenemos en mente con nuestra clase sino también para hacernos una escala de valores en la que veamos qué es lo esencial y qué, aquello de lo que podemos prescindir o dejar en un segundo plano.

Solucionar las dudas

Una de las prioridades dentro del aula debe ser la solución de dudas o cuestiones que tengan los alumnos a quienes impartan clase. Un error serio puede suponer todo un conflicto que se manifieste a la larga por ello es importante que en el momento en que surja, tengas las técnicas necesarias para despejarlas cuanto antes y que tú como profesor quedes completamente tranquilo de que lo hiciste bien.

La participación de los alumnos

Una clase de alumnos participativa es mucho mejor que esa que se mantiene estática. Gracias a los comentarios de los niños puedes saber qué está funcionando en tu metodología y qué es lo que no estás haciendo bien o puedes mejorar. Animarlos a que hablen, jueguen y se hagan preguntas es una manera de conseguir más fluidez y que ellos se sientan cómodos en las horas lectivas.

Aprovechar el tiempo en el aula es fundamental para sentir que la materia que estamos dando es exactamente la nuestra y que no solo somos nosotros los que nos sentimos cómodos sino que esas personas a las que estás dando clase también saben que contigo no perderán el tiempo. Debemos hacernos un plan diario con el que la fluidez, la flexibilidad y las dudas afloren pero siempre con la idea de resolverlas.

Recuerda que el papel del profesor es vital en los conocimientos que añada un alumno así que debemos tomarnos el máximo interés en hacer las cosas bien para que con el tiempo, los alumnos sepan que gracias a nosotros hoy saben buena parte de lo que transmiten.

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