La gamificación en el proceso educativo

La gamificación puede tener varias definiciones, pero si la reducimos a su forma más simple se podría definir como la aplicación de elementos de juego a contextos reales con el objetivo de mejorar los resultados, el compromiso y la diversión de los participantes. Si hablamos de la gamificación en el proceso educativo, conviene mencionar que si bien hay una gran cantidad de sistemas tecnológicos emergentes y en crecimiento, no siempre estos permiten integrar la gamificación.

También hay que decir que los profesores carecen de manuales que les permiten poner en marcha el proceso y muchos de ellos incluso no cuentan con un perfil tecnológico. No solo eso, la gamificación tiene múltiples etapas que deben tomarse en cuenta, incluyendo el análisis, el diseño, la medición, la implementación y el reajuste. Otro aspecto importante a considerar es dónde ubicar la gamificación dentro del campo educativo con estructura compleja; la respuesta más obvia es que se puede utilizar en cualquier lugar y con cualquier nivel de complejidad.

Es decir, la gamificación se puede aplicar directamente al contenido, al marco pedagógico o incluso a otros marcos complementarios. Entre las principales ventajas de introducir la gamificación en la educación, se tiene que los estudiantes y los profesores se involucran, los logros vienen rápidamente y los excelentes estudiantes consiguen un alto perfil. Pero es importante entender que la gamificación se tiene que aplicar como un enfoque totalmente eficaz, donde los participantes tienen que jugar de forma voluntaria ya que por supuesto siempre hay maneras de hacer trampa, se puede perder el poder con el tiempo y además tiene que ser aplicada en la proporción adecuada.

Por lo que respecta a los elementos de la gamificación, conocer cada uno de ellos es indispensable ya que deben ser elementos cuidadosa e inteligentemente seleccionados. Por ejemplo, una vez que se ha decidido qué dinámicas han de aplicarse, la mecánica de juego correspondiente debe ser escogida, además de poner en práctica las herramientas. Este es el motivo por el cual se deben utilizar diagramas y tablas para anotar los elementos dependientes.

La gamificación en el proceso educativo permite identificar diferentes tipos de jugadores, siendo los más comunes los socializadores, es decir, aquellos que aman la interacción social y el trabajo en equipo. También están los jugadores de espíritu libre, que son aquellos que requieren su propio ritmo y tomar sus propias decisiones. Los cumplidores son otro tipo de jugadores que en este caso son aquellos que coleccionan cosas y sobresalen, es decir, son el principal objetivo en la gamificación. También encontramos a los filántropos, que son aquellos que ayudan a los demás por el bien de todo el sistema ya que es una necesidad para ellos.

Una estrategia basada en un buen jugador sería la de analizar a los estudiantes y clasificarlos; después utilizar la mecánica de juego preferida para cada tipo. Cuando no hay la suficiente comodidad con los tipos de jugadores, es importante asegurarse de incluir la mayor parte de la mecánica con el objetivo de abarcar todo el espectro.

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